Las puertas que abre y cierra el dinero

 Hemos asumido como sociedad que a día de hoy existe poca gente que no se pueda permitir unos estudios superiores. Pero, a su vez, no nos hemos parado a reflexionar sobre la influencia del poder económico dentro de la formación de una persona. 

En España, el coste medio de ir a una universidad pública se sitúa alrededor de los 900 euros, dependiendo de la comunidad en la que decidas realizar tus estudios universitarios. Por otro lado, la media de la universidad privada se coloca entorno a los 6.950 euros. 

Cada persona es libre de elegir en dónde realiza sus estudios, pero lo que no es nada considerado es que determinadas empresas pongan trabas para el desempeño de una actividad simplemente por no estudiar en una universidad privada. 

Estudiar la carrera de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid cuesta alrededor de 1.300 euros anuales. Estudiar periodismo en la Universidad Europea cuesta alrededor de 11.000 euros anuales. 
Como se observa, las cifras distan mucho de los salarios "habituales" en España. 




Según el Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo, el salario medio español alcanzaría los 1.700 euros, tal y como publica El Economista. A pesar de esta información, seguro que muchos no sabríamos decir a más de cinco personas que conozcamos que puedan llegar a ingresar mensualmente esa cifra. 

Tomando dicha cifra como referencia, la mayoría de la población de clase media no se podría permitir pagar una universidad privada, pero cabe tener en cuenta que en este campo entran otros factores como si la familia tiene solo un hijo, si pagan alquiler/hipoteca, si ambos trabajan...
Es decir, cuestiones personales que para cada quien serán completamente diferentes, por lo que tratamos el tema desde un punto generalizado. 

Puede llegar a ser comprensible que los estudiantes de una universidad privada jueguen con ciertas ventajas sobre los estudiantes de una universidad pública. Pero la comprensión de este hecho se cesa en el momento en el que 'pisoteas' las oportunidades de los estudiantes de la universidad pública. 

Ha sido una experiencia personal la que me ha empujado a escribir sobre esta situación. Hace escasas semanas contactaba con el departamento de prensa de una entidad, bastante importante en este país y de la que prefiero no revelar el nombre, para realizar una entrevista a una persona que está "bajo su cargo". 

Hace unas horas el responsable de prensa se pone en contacto conmigo para decirme que mi solicitud no se va a poder realizar. El argumento que utiliza para rechazar mi petición es que estudio en la Universidad Complutense, por lo que no podré realizar la entrevista a esa persona, quién ya había hablado conmigo y trasladado su deseo de que le realizase dicha entrevista. 



Para que yo pudiese realizar dicha entrevista, tenía que ser estudiante de una universidad privada, de la que se me aportó el nombre pero desvelarlo provocaría destapar a la entidad. 
Puede que mis padres no tengan la capacidad económica para pagarme unos estudios superiores privados, y puede que en la universidad privada haya gente con capacidad de hacer esa entrevista tan bien como yo o incluso mejor. Pero me imponen un límite por apostar por la educación pública. 

No soy la persona más rica del mundo. No tengo la capacidad económica suficiente para estudiar un grado en una universidad privada. Pero eso no limita mis capacidades, ni afirma mi profesionalidad o el modo en el que pueda realizar una entrevista. 

Mi calidad como persona, y en concreto como periodista, no tiene un precio. Mi esfuerzo no es un pantalón de Zara de 19,99. Mi lucha por continuar subiendo escalones en esta profesión no tiene porqué verse truncada por mi capacidad económica. 

Puede que el dinero abra muchas puertas, pero jamás conseguirá abrir las puertas de la inteligencia y los valores. 

Comentarios

  1. Que razón.
    La gente no es conciente de los esfuerzos que hay que hacer a veces para poder seguir estudiando.
    El dinero nunca NUNCA va a definir nuestras capacidades.

    ResponderEliminar
  2. Que razón.
    La gente no es conciente de los esfuerzos que hay que hacer a veces para poder seguir estudiando.
    El dinero nunca NUNCA va a definir nuestras capacidades.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La desigualdad pisa el césped

Florentino Pérez, el imperio de la construcción y el fútbol

¿Cuánto dinero cuesta abrir la boca?